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El Hospital Córdoba realizó los primeros implantes de marcapasos sin cables en la salud pública provincial


La innovadora tecnología reduce el riesgo de infecciones y permite una recuperación más rápida de los pacientes.


El Hospital Córdoba marcó un nuevo hito para la salud pública provincial al concretar con éxito los dos primeros implantes de marcapasos sin cables realizados en el sistema sanitario estatal. Se trata de una tecnología de última generación que permite reducir significativamente las complicaciones e infecciones asociadas a los dispositivos convencionales, además de ofrecer una recuperación más rápida para los pacientes.

Los procedimientos fueron realizados por el equipo de Cardiología del Hospital Córdoba, encabezado por el Servicio de Arritmias. El primer paciente intervenido tiene 67 años, mientras que el segundo, operado recientemente, tiene 45 años. Ambos presentaban antecedentes complejos vinculados a marcapasos convencionales que les habían provocado múltiples infecciones.

En diálogo con Sintonía, el jefe de Arritmias del Servicio de Cardiología Clínica del Hospital Córdoba, Agustín Vanella, explicó que esta nueva tecnología representa una evolución significativa respecto de los marcapasos tradicionales.

"Es una opción mucho más tecnológica con respecto a los marcapasos convencionales, que son aquellos que tienen un catéter de unos 50 centímetros aproximadamente que une la batería con el corazón. En este caso no existe ese cable", señaló.

El especialista detalló que los dos pacientes ya eran portadores de marcapasos tradicionales y que, debido a las reiteradas infecciones sufridas, fue necesario retirar previamente los dispositivos implantados.

"El servicio de cirugía debió extraer los catéteres que tenían puestos estos pacientes y, una vez resuelta la infección, realizamos el implante del nuevo dispositivo", explicó.


 

Un dispositivo diminuto que se implanta directamente en el corazón

El marcapasos sin cables mide entre 2 y 2,5 centímetros y pesa apenas 2 gramos. A diferencia de los dispositivos convencionales, se implanta directamente dentro del corazón mediante un procedimiento mínimamente invasivo que evita la necesidad de realizar incisiones quirúrgicas en el pecho.

La intervención se lleva a cabo a través de la vena femoral derecha, ubicada en la ingle. Mediante un sistema de catéteres especialmente diseñado para este procedimiento, el dispositivo es guiado hasta el ventrículo derecho, donde queda fijado directamente al músculo cardíaco.

"Es como un cateterismo. Se ingresa por la vena femoral derecha y se avanza hasta el ventrículo derecho para impactar el marcapasos directamente en el músculo cardíaco", explicó Vanella.

El procedimiento se realiza en la sala de Hemodinamia del hospital y es guiado permanentemente mediante radioscopía, una técnica que permite visualizar en tiempo real la ubicación de los catéteres y garantizar la correcta colocación del dispositivo.

Menor riesgo de infecciones y recuperación más rápida

Una de las principales ventajas de esta tecnología es la reducción casi total del riesgo de infecciones asociadas a los cables y electrodos utilizados en los marcapasos convencionales.

Además, al no requerir incisiones ni la creación de un bolsillo subcutáneo para alojar la batería, la recuperación resulta considerablemente más rápida.

"No hay que realizar una incisión ni colocar puntos de sutura. Solamente se realiza una punción en la ingle", destacó el especialista.

Tras la intervención, los pacientes permanecen en observación en la unidad de cuidados intensivos durante una noche y, si la evolución es favorable, reciben el alta médica al día siguiente.

Indicaciones específicas

Vanella aclaró que, por el momento, este tipo de dispositivos no está indicado para todos los pacientes que requieren un marcapasos.

Actualmente, los principales candidatos son aquellas personas que presentan obstrucciones en las venas utilizadas habitualmente para los implantes convencionales o quienes han sufrido infecciones reiteradas relacionadas con los electrodos y catéteres de los dispositivos tradicionales.

Asimismo, explicó que la batería del marcapasos tiene una duración estimada superior a los 12 años, aunque una vez implantado permanece alojado de manera permanente dentro del corazón.

"Hoy tiene indicaciones muy precisas, pero la tendencia mundial es que cada vez más marcapasos evolucionen hacia este tipo de implantes", afirmó.

Un orgullo para la salud pública

El director del Hospital Córdoba, Eduardo Caminos, destacó la importancia del logro para el sistema sanitario provincial y remarcó que la incorporación de esta tecnología demuestra la capacidad de la salud pública para brindar tratamientos de alta complejidad.

"Es un orgullo no solo para el Hospital Córdoba, sino para toda la salud pública de la provincia. Este es el primer caso y abre una enorme posibilidad para pacientes que no pueden portar marcapasos tradicionales", expresó.

También subrayó el acompañamiento del Gobierno provincial para incorporar este tipo de prestaciones.

"La Provincia no mezquina recursos. La medicina de alta complejidad que ofrecemos en el sistema público no tiene nada que envidiarle al sector privado", sostuvo.

La realización de estos dos primeros implantes posiciona al Hospital Córdoba entre los pocos centros de la provincia que cuentan con esta tecnología de avanzada y representa un paso importante en la modernización de los tratamientos cardiológicos dentro del sistema público de salud, ampliando las opciones terapéuticas para pacientes con patologías complejas y antecedentes de complicaciones asociadas a marcapasos convencionales.

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