Los niños fueron retirados del domicilio paterno tras una sucesión de hechos que encendieron alertas institucionales.
Un complejo caso vinculado a la protección de tres menores mantiene en alerta a la comunidad de Colonia Barge, luego de que, este Lunes 10 de febrero, los niños fueron retirados del domicilio de su padre por disposición judicial y alojados en una familia de resguardo temporal, mientras se aguarda la intervención de los organismos competentes.
Según pudo reconstruir Sintonía a partir de fuentes confiables, la medida tendría carácter provisorio y se habría adoptado en el marco de actuaciones iniciadas tras la intervención de profesionales del área social.
El antecedente que encendió las alarmas
De acuerdo a los datos recabados, el punto de inflexión en esta historia se remontaría a noviembre del año 2025, cuando un incendio destruyó por completo una vivienda precaria en la que habrían residido el padre junto a sus tres hijos y su ex pareja.
Siempre según información extraoficial, el fuego podría haberse originado luego de que los propios niños habrían encendido una vela para iluminar el interior de la vivienda durante la noche, ante la falta de condiciones básicas. Hasta el momento, no trascendieron informes periciales oficiales que determinen de manera concluyente el origen del siniestro.
El episodio dejó al descubierto un escenario de alta vulnerabilidad habitacional, especialmente grave al tratarse de un hogar con menores.
| Archivo, Incendio Vivienda Noviembre 2025 |
Tras el incendio: primer resguardo familiar
Luego del siniestro y ante la imposibilidad de continuar habitando el lugar, los niños habrían sido alojados provisoriamente en una familia de Colonia Barge, que asumió su cuidado de manera transitoria.
Sin embargo, con el paso del tiempo, esa familia habría manifestado dificultades para continuar con la guarda, en un contexto que, según las fuentes consultadas, habría estado marcado por aparentes amenazas atribuidas al padre, lo que habría generado temor y tensión.
Intentos de reconstrucción y asistencia comunal
Tras el incendio, la comuna de Colonia Barge puso a disposición recursos y asistencia concreta, con el objetivo de garantizar condiciones habitacionales más adecuadas, priorizando el bienestar de los niños.
De acuerdo a los testimonios recogidos, se habría ofrecido la construcción de un módulo habitacional, aportando mano de obra comunal y materiales complementarios. La propuesta habría sido aceptada inicialmente, pero luego rechazada, bajo el argumento de que la construcción se realizaría con ayuda de terceros, la cual se llevo adelante pero aun no fue terminado. En este cuadro los niños regresan con su padre.
Intervención social y dificultades institucionales
Con el correr del tiempo, una asistente social que trabaja en la Comuna habría intervenido de oficio, tras constatar que las condiciones en las que se encontraban los menores no habrían mejorado sustancialmente.
La profesional habría solicitado acompañamiento policial para realizar constataciones y elevar actuaciones. No obstante, al intentar formalizar denuncias, se habrían registrado dificultades operativas vinculadas a la falta de personal sumariante en Monte Maíz, así como demoras en la recepción de actuaciones relacionadas con menores en determinadas dependencias de Isla Verde.
También se mencionaron dilaciones en la intervención de organismos provinciales de protección, en particular del SENAF, lo que habría retrasado la activación de protocolos específicos.
Fuentes consultadas explicaron que, en estos procesos, suele priorizarse el criterio del “centro de vida” del niño, que busca evitar desarraigos bruscos y preservar el entorno escolar y comunitario mientras se evalúan alternativas más estables.
La situación actual
Finalmente, este lunes, los tres menores habrían sido retirados del domicilio paterno y trasladados a una familia de resguardo temporal, por un plazo estimado, mientras continúa la intervención judicial.
Desde el ámbito comunal se habría dispuesto además asistencia alimentaria, elementos de higiene, útiles escolares y acompañamiento sanitario, incluyendo controles médicos. Asimismo, vecinos de la comunidad se habrían ofrecido a colaborar solidariamente.
Según indicaron las fuentes consultadas, los niños presentarían temor y dificultades para expresarse, lo que refuerza la necesidad de un abordaje especializado y prudente.
El caso expone un entramado complejo donde confluyen antecedentes graves, situaciones limites, decisiones provisorias, criterios técnicos y eventuales falencias estructurales, en un contexto donde la prioridad debe ser la protección integral de los derechos de la niñez.
Desde Sintonía, se continuará informando con responsabilidad periodística lo que vaya aconteciendo.





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