El Gobierno municipal defendió el acuerdo que incorpora al ente regulador provincial en el control de los servicios públicos.
Durante la sesión del Concejo Deliberante realizada el jueves 5 de febrero, el secretario de Gobierno municipal y presidente del Directorio de Gas Monte Maíz S.A., Ignacio Silva, defendió el proyecto de convenio que habilita al ente regulador provincial a auditar y controlar los servicios públicos locales, en un debate atravesado por reclamos vecinales, cuestionamientos de la oposición y una problemática estructural que sigue sin resolverse.
El acuerdo faculta al Ente Regulador de los Servicios Públicos de la Provincia (ERSEP/SEP) a supervisar la prestación de los servicios de agua y cloacas, y extiende su alcance al servicio de gas, internet y televisión por cable. En el caso de Gas Monte Maíz, la medida implica que, por primera vez, la empresa quedará sujeta a controles técnicos y tarifarios de un organismo provincial.
Silva presentó el convenio como un “salto de calidad” y un “desafío institucional”, aunque admitió que a partir de ahora cualquier decisión relevante de la empresa deberá ser validada por el ente regulador. “El municipio le está diciendo al ente: controlen, auditen y fijen tarifas”, expresó ante los concejales, remarcando que el mantenimiento seguirá siendo responsabilidad de la prestataria local.
Sin embargo, el debate rápidamente se desplazó hacia el impacto real de la medida en la vida cotidiana de los vecinos, especialmente en relación con la falta de agua y la baja presión que afecta a distintos barrios desde hace años y que se agudiza durante el verano. El propio funcionario reconoció que el convenio no resuelve de manera inmediata la situación de quienes llevan días sin servicio.
En ese punto, Silva señaló que el rol del ente regulador será técnico y de acompañamiento, pero no una solución automática. “Esto no va a solucionar nada en lo inmediato”, admitió, aunque aclaró que permitirá contar con asesoramiento especializado para definir qué obras son necesarias para enfrentar una problemática que, según afirmó, se arrastra desde hace más de 35 años.
La discusión volvió entonces sobre un tema recurrente: la ausencia de una cisterna de reserva en Monte Maíz. Consultado al respecto, el secretario de Gobierno reconoció que se trata de una obra pendiente y asumió que “faltó”, pese a las múltiples gestiones municipales que se sucedieron durante más de tres décadas. Si bien recordó anuncios realizados en 2021 sobre la posible llegada de fondos para ese fin, evitó fijar plazos y sostuvo que no se trata de una obra sencilla ni de una decisión atada a un calendario electoral.
“No es tan fácil como decir que se hace por campaña. Si fuera tan fácil, ya se hubiera hecho”, argumentó, en un contexto donde los reclamos vecinales por la falta de agua se repiten a diario y afectan especialmente a familias con niños y personas con problemas de salud.
Hacia el cierre de su exposición, Silva aseguró que la situación “preocupa y ocupa” al Ejecutivo municipal y afirmó que se están evaluando alternativas para atravesar la actual temporada estival y evitar que el escenario se repita el próximo verano. No obstante, volvió a quedar en evidencia que la solución de fondo sigue siendo una obra estructural que, por el momento, no tiene fecha ni confirmación presupuestaria.





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