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Argentina importará trigo por primera vez en la historia


Son 300 toneladas desde Uruguay. Molinos harineros dicen que los problemas de calidad del cereal local obligan a buscar otros. Operadores desconfían que sea masivo.


Aunque el volumen es mínimo, el dato quedará como la primera importación de trigo que hace Argentina de la historia. La empresa uruguaya Granosur informó ayer que despachó 300 toneladas de trigo con proteína mínima de 11% con destino a la Argentina, desde la localidad de Paysandú.

No se trata que haya escasez de volumen del grano, sino problemas graves en la calidad del trigo (de entre 3 y 4 puntos menos que lo necesario para elaborar pan) que se plantó el año pasado y se cosechó con el arranque de la gestión del presidente Mauricio Macri.

La compra de trigo a Uruguay era una posibilidad que desde hace dos semanas replicaban los dirigentes de la Federación de la Industria Molinera (FAIM). Esta semana, el presidente de esa entidad, Diego Cifarelli, había dicho que la alternativa uruguaya era la más viable para mejorar la materia prima necesaria para elaborar la harina con estándares correctos para su comercialización, en el mercado interno y externo.

Es más Cifarelli aseguró que la industria requeriría unas 200.000 toneladas de trigo de alta calidad para hacer frente a la molienda en los meses que quedan hasta que esté disponible la próxima cosecha local, que recién comenzó a sembrarse y se recogerá hacia fines de noviembre.

De momento, según indicaron desde la industria, se trata de importaciones “de prueba”, aunque no descartan avanzar en mayor volumen si sigue sin aparecer el trigo de calidad que necesita el sector. Algunos operadores consultados por El Cronista comentaban ayer que “las condiciones de mercado están dadas como para importar trigo desde el Golfo, si se quiere, que es el de mejor calidad del mundo”. O desde Paraguay, un mercado al que últimamente también se volcó Brasil por la calidad del grano y su precio levemente inferior al argentino.

Eso porque los valores del trigo local están altos –el cereal con la calidad requerida por la industria se ubica en torno a $ 4000 la tonelada, lo mismo que la soja–, e inclusive con los gastos, importarlo desde el Golfo (con un precio de u$s 190 la tonelada) es competitivo a gran escala, es decir como mínimo unas 20.000 toneladas.

Otros analistas sostienen que esta primera importación puede constituirse en una señal hacia el mercado interno: se compra en un país cercano trigo de calidad a “precio razonable como para marcarle la cancha a los productores que aun tienen cereal, y de calidad razonable, en sus expectativas de no desprenderse del grano hasta que el precio suba más.

Hoy el trigo en la Argentina se paga en torno a u$s 188 la tonelada, pero no se descarta que hacia agosto pueda valer u$s 250, justamente por los problemas de calidad que dejó el ciclo 2015/16. La producción triguera fue de casi 11 millones de toneladas, pero por los desincentivos a la actividad de la era kirchnerista y el temor a que ganara las elecciones Daniel Scioli, quien aseguraba ser la continuidad del proyecto, hicieron que en la siembra pasada –que se hizo entre mayo y agosto de 2015– se aplicara poca tecnología, lo que redundó la merma de calidad.

Ahora, cuando ya arrancó la nueva siembra del trigo, la expectativa es que no sólo crezcan el área sembrada y la producción, sino que mejore significativamente el valor proteico del grano. El Gobierno prevé que se siembren este año 5,3 millones de hectáreas con trigo, el mayor área destinada al grano en 9 años, y casi 24% por encima del año previo. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en tanto, calculó ayer que el área triguera crecerá “significativamente” hasta las 4,5 millones de hectáreas implantadas.





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